[AW] No Todo es Verso: Lo que nos debemos…
Agencia Walsh
agenciawalsh en gmail.com
Dom Abr 27 15:38:35 CEST 2008
AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH
Integrante del Foro De Medios Alternativos
y de la RED NACIONAL DE MEDIOS ALTERNATIVOS
*"Perdimos, no pudimos hacer la revolución. Pero tuvimos, tenemos, tendremos
razón de intentarlo. Y ganaremos cada vez que un joven sepa que no todo se
compra, ni se vende y sienta ganas de querer cambiar el mundo."*
*Envar El Kadri*
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APARICIÓN CON VIDA YA DE JULIO LÓPEZ
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FUERA LOS YANQUIS DE IRAK Y AMERICA LATINA
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*Domingo 27 de abril de 2008
*Lo que nos debemos…*
* *
Nuestra realidad ha sido y es dura; para unos más que para otros. Y en estas
condiciones siempre aparece la sensación de debernos algo: a nosotros
mismos, unos a otros, todos a la gran comunidad de hermanos que nos
contiene, a la que pertenecemos, que pugna por encontrarse y construirse de
las más variadas maneras y con las más diversas propuestas. Aunque todo el
tiempo aportamos desde donde estamos, la deuda sigue sin saldarse, porque
todavía la injusticia, el sufrimiento deliberadamente provocado, el hambre
en medio de la abundancia, no han sido desterrados.
Los compañeros y compañeras nos cuentan hoy, con sus poemas y sus prosas,
algo de lo que sienten sobre esta deuda individual y colectiva; lo hacen
desde el optimismo y las ganas de seguir. Nos invitan a reflexionar y a
seguir nosotros también.
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Aún sos muy joven, pero cada vez que disfruto los beneficios de la
democracia, cada vez que respiro el dulce sabor de la libertad, sé que no lo
conseguí yo, ni siquiera lo supe defender...
Hay deudas que no se pagan (porque no hay precio que alcance), pero se
pueden reconocer...
*Porque se los debo*
Porque la democracia me encontró con la felicidad de dos niños que podían
iluminar con sus risas la noche más oscura y con un hombre que le daba razón
a mi vida con solo querer compartirla...
Porque sin saberlo otros luchaban por mí y pagaban muy caro mi tranquila
ignorancia...
Porque hoy mis nietos vuelven a iluminarme el alma porque otros tuvieron el
coraje de mirar... y decir... y aguantar... y pelear...
Porque la democracia de "hoy" se hizo en muchos "ayeres" que les dolieron a
los otros...
A ELLOS, a los héroes que sus madres no pudieron abrazar, a los próceres sin
rostro que abrazaron el vacío de los hijos arrebatados... a ELLOS les debo
un gracias y el compromiso indeclinable de NUNCA MÁS mis ojos cerrados,
NUNCA MÁS mi boca censurada, NUNCA MÁS mirar para otro lado, NUNCA MÁS
pensar que el problema es sólo del otro...
No existe derecho tan insignificante que se pueda negociar ni dignidad tan
pequeña que se pueda resignar, si lo hubiéramos sabido... si los hubiéramos
defendido… ELLOS, tal vez, aún estarían con nosotros...
Ahora sabemos, el dolor... el horror... la lucha... y la muerte...
Por esto el 24 de marzo me debe encontrar defendiendo la verdad, porque
fueron esas mentiras, que por conveniencia o estupidez no pude ver, las que
crecieron y me mezclaron los héroes y los villanos...
Por esto todos los 24 me deben encontrar presentando batalla a las
injusticias, con la frente alta y con la firme convicción de que el único
final posible es la victoria.
* PORQUE SE LOS DEBO *
* *
*Dorita (Docente del Lucio Lucero)*
* San Luis 24-3-2008 *
AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH
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* *La luz al final del pasillo
En ese pasillo oscuro que era mi tumba
yo finalmente había enloquecido
traté de refugiarme en mi interior
pero de ahí me sacaron a golpes y garabatos
me dejaron suspendido en el tiempo
el tiempo tenía cara de asesino
pero un día sin saber cómo
avancé por el pasillo y desemboqué en otro
y al llegar a su final había otro
y después de ese uno nuevo y así sucesivamente
llegué al desierto donde fui tentado por un fiscal militar
pero como yo no podía ni hablar
otro lo hizo por mí y me salvó el alma
pasé cuarenta días y cuarenta noches
en una clínica psiquiátrica
me daban un cóctel de medicamentos
me cuidaban mi esposa y mis hijos .
Ahora cada vez que salgo a pasear
o camino al trabajo sé que mis pasos
me alejan más y más de esa pasillo.
La pesadilla terminó y hoy es un día lindo de sol.
*Osvaldo Ulloa*
* *
*La lucha continúa dentro de uno*
El dolor me durmió como un viaje
demasiado largo y fatigoso
que termina justo donde comenzó.
Ser espejo es terrible pero ser espejo trizado
es ya algo insoportable
ir por la calle reflejar la calle
los transeúntes los mendigos los vehículos
el extenso río donde habito
sumergido respirando por las heridas
y por la luz del sol.
Voy a despertar y atravesaré
ese territorio en llamas
que es la desesperación
reflejaré las cosas tal como son
y haré rimar el corazón
con la soledad de los ancianos en las plazas
voy a poner al lado de la mirada
el fuego bueno y al lado de los muertos
un fuego negro
trabajaré todos los días en fortalecer
al viento para que pueda hacer flamear las banderas
y elevar alto los volantines de los niños en los parques
volveré –eso es lo central- a experimentar lo que he experimentado
en todos aquellos momentos en que me he sentido vivo.
*Osvaldo
Ulloa*
AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH
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* *
*Entre cerros*
Ayer me levanté tempranito, un rato después de que salga el sol. La mañana
estaba linda, y como no tenía tareas, le dije a mamá si podía salir a jugar
con las chicas. Ella me dijo que sí, pero que estuviera temprano para
almorzar, porque volvía papá de trabajar en el campo y querían que
comiéramos todos juntos. También me dijo que si lo veía a mi hermano por ahí
le avisara lo mismo.
Así que salí y corrí tres cuadras hasta la casa de las mellizas. Ellas ya
estaban en la puerta esperándome. Nos abrazamos y charlamos un rato, de los
papás, de los juegos, y de los chicos, claro, que si estaba de novia con el
de la vuelta, que si ellas se iban el fin de semana al campo con los hijos
del carpintero, que si esto, que lo otro, y todo eso.
Estábamos a la sombra de su casa, pero después de un rato el calor empezó a
molestar, y ya estábamos transpirando, así que dijimos de ir al río y
pegarnos un chapuzón hasta la hora de comer. El río no quedaba muy lejos,
menos de treinta cuadras, pero igual tardamos un rato porque el sol nos
pegaba en la cabeza y teníamos miedo de marearnos. Así que caminamos
lentito, y seguíamos charlando mucho, porque yo hacía unos días que no las
veía a las mellizas y me tenían que contar un montón de cosas, y yo también
les tenía que contar a ellas una novedad, porque en esos días que no nos
habíamos visto yo salí muchas veces con Juan, que no es que estuviéramos de
novios, pero nos gustaba salir y la pasábamos bien, pero la última de esas
veces, y esto es lo que no le había contado a nadie, estábamos sentados en
un banquito de piedra y yo le estaba diciendo que no me gustaba usar las
trenzas largas porque los chicos me tiraban del pelo y me molestaban todo el
tiempo, y cuando lo miré me di cuenta que me estaba mirando fijo, pero en
realidad no me estaba mirando a mí porque me estaba mirando la boca, fijo, y
yo no entendí muy bien y pensaba que por ahí se estaba sintiendo mal porque
como que no se podía quedar muy derecho y se inclinaba para adelante y
estaba muy pálido, y le iba a preguntar si se sentía mal pero de repente se
tiró para adelante y me besó fuerte. Y yo quise enojarme o algo y pensé que
lo iba a empujar y salir corriendo pero tampoco sé muy bien qué pasó porque
al final lo terminé besando más fuerte todavía, y así estuvimos un rato
bastante largo, hasta que cuando terminamos Juan estaba medio colorado y yo
muy apurada, que me fui diciéndole que otro día lo pasaba a buscar, y llegué
a mi casa riéndome de puro contenta. Y esto es lo que les estaba por contar
a las mellizas, nada más que primero estaba juntando valor, y justo cuando
abrí la boca para empezar apareció mi hermano por la esquina, con su barrita
de amigos.
En cuanto nos vio se vino corriendo, muy riéndose y haciéndose el canchero,
con los amigos atrás. Yo sabía que a él le gustaba una de las mellizas,
aunque no muy bien cuál, porque él no me contaba y como las mellizas andan
siempre juntas, yo no sabía a cuál era que andaba siguiendo todo el tiempo.
Así que vinieron y nos estuvieron haciendo chistes, y corriendo alrededor
nuestro, y menos mal que yo no llevaba las trenzas porque los bobos de los
amigos ya me las estaban buscando para molestarme. Ahí me acordé de lo que
me había dicho mamá, y le avisé a mi hermano que se fuera temprano para casa
así almorzábamos todos juntos. Entonces mi hermano los apuró a los otros y
nos dejaron en paz, porque se querían ir a buscar no sé qué bicho que habían
visto cerca de la casa de uno. Así que nos quedamos caminando solas, pero a
esa altura yo ya me había olvidado que les iba a contar lo de Juan, así que
me quedé callada. Y en un momento se acabaron las casas y empezó el parque,
lleno de pastos y árboles y arbustos, que seguía un rato más antes de llegar
al río. A veces nos quedábamos ahí, abajo de algún árbol charlando y
buscando pajaritos, pero como hacía mucho calor esta vez fuimos derecho para
el río, porque ya estábamos todas transpiradas y nos queríamos bañar.
Llegamos corriendo y nos tiramos las tres al agua al mismo tiempo,
agarrándonos de las rodillas para hacernos bola y salpicar más. El agua
estaba buenísima, y el calor y la transpiración se nos fueron en seguida.
Pero igual nos quedamos un buen rato, jugando, salpicándonos, o viendo quién
aguantaba más la respiración abajo del agua. Cuando nos dimos cuenta que ya
teníamos todos los dedos de las manos y los pies como pasas de uva, y nos
empezaba a entrar un fresco, salimos. Volvimos hasta el parque, y ahí sí nos
quedamos un rato, pero no abajo de un árbol, porque queríamos tomar sol para
secarnos. Mientras seguimos charlando, y las mellizas empezaron a hablar de
nuevo de los hijos del carpintero, cómo las pasaban a buscar para ir pasear
y siempre les traían algún regalo, y entonces me acordé que yo les iba a
contar lo de Juan, así que mientras ellas me seguían hablando yo empecé de
nuevo a juntar valor, porque aunque estaba muy contenta al mismo tiempo
tenía mucha verguenza de decir lo que había pasado, no sé por qué, pero
igual se los quería contar porque las cosas lindas se vuelven más lindas
cuando se las contás a tus amigas. Al final me terminaron contando que
tenían pensado darles ellas una sorpresa, cuando fueran a pasar esos días al
campo, pero no me quisieron decir cuál iba a ser la sorpresa, que me iban a
contar después, a la vuelta. Nos quedamos calladas, y cuando abrí la boca
para contar lo de Juan, se sintió lejos, pero muy fuerte, una explosión. Las
tres nos miramos, asustadas, y nos dimos cuenta que no lo habíamos
imaginado, y en seguida sonó una explosión más, igual de fuerte, y otra,
pero esta mucho más cerca, y entonces ya nos habíamos parado y estábamos
asustadísimas. Las tres sabíamos lo mismo, pero a mí me daba miedo pensarlo.
Hacía muchos meses que había aparecido el ejército invasor, y aunque las
peleas fueron pocas y nuestro ejército resistía, fueron muy duras y
terribles. Pasaba un tiempo entre pelea y pelea, y hacía mucho que no
volvían y estábamos más tranquilos, pero ahora era la primera vez que
llegaban los ruidos tan cerca, casi como si hubieran llegado a las casas.
Pegamos un salto cuando escuchamos un alboroto atrás nuestro, del bosquecito
que había del otro lado del río, y ahí nomás salimos corriendo para las
casas. Corrimos hasta llegar a los árboles donde empezaba el parque, y vimos
que venían soldados, de ellos, espantosos, con esos uniformes de metal y
esas armas raras y terribles que tantos desastres habían hecho. Nos
separamos. Yo corrí hasta un arbusto grande y me metí adentro. Desde ahí
miraba. Los soldados buscaban, con cara de perro; habían escuchado algo.
Caminaron, uno pasó muy cerca de donde yo estaba, y tuve miedo de llorar o
hacer algún ruido y que me viera. Pero no me vio. Siguieron caminando para
el río, y yo estaba a punto de salir corriendo para el otro lado, pero de
repente escuché un grito fuertísimo y cuando volví a mirar... ¡vi que los
soldados habían encontrado a las gemelas! Se habían escondido juntas en un
arbusto muy chico, y cuando pasaron las descubrieron en seguida. Los
soldados se empezaron a reír a carcajadas y a hablar a los gritos en su
idioma raro, mientras una de las gemelas gritaba y trataba de morderlos. No
entendí nada, pero no estaban diciendo cosas lindas. Tuve mucho miedo por
mis amigas, y ya estaba llorando cuando se escuchó ese ruido horrible, y la
que gritaba y mordía se cayó como una piedra sobre el pasto. Cuando a la
otra le pegaron en la cabeza y le empezaron a arrancar la ropa, me fui
corriendo.
Lloraba por mis amigas, y porque tenía miedo, y porque no sabía para dónde
ir. Cuando llegué a las primeras casas, ya se escuchaban los gritos por
todos lados, y veía unas nubes de humo enormes subiendo más adelante. Corrí
más fuerte, y tenía ganas de gritar y mucha bronca. Por atrás de una casa
salieron unos soldados de ellos y me vieron. Gritaron algo, uno me corrió y
llegó a agarrarme del pelo. Me tiró muy fuerte, me dolió muchísimo. Caí al
suelo y el soldado se tiró encima mío, y entonces le mordí la nariz hasta
hacerlo sangrar y le pegué una patada ahí donde más le duele. Me arrastré
hasta salir de abajo suyo y me fui para adentro de la casa. Los otros
soldados me seguían. Pude salir por el costado y meterme por otras casas
hasta que los perdí. Entonces llegué a una habitación donde había dos
personas en el suelo, un hombre y una mujer. Cuando me acerqué me di cuenta
que estaban acostados arriba de un charco de sangre. Abrí la boca para
gritar y una mano por atrás me la tapó. Empecé a dar golpes con los codos y
a llorar, pero entonces escuché la voz de mi hermano que me decía que no
grite, que nos iban a escuchar los soldados afuera. Me di vuelta, lo miré,
él estaba todo sucio, tenía un ojo hinchado y sangre en la cara, y lo abracé
llorando.
Salimos arrastrándonos por el suelo, sin hacer ruido. Me di cuenta de que mi
hermano estaba muy lastimado porque se arrastraba con una pata en el aire y
poniendo unas muecas horribles. Llegamos a escondernos atrás de un árbol
grande justo cuando un grupo de soldados pasaba por la calle, arrastrando a
don Gregorio, abuelo de Lucas y Martín, que había sido artesano hasta que
sus manos se pusieron muy viejas. Ahora tenía las manos atadas a las espalda
por una soga de la que tiraban, y los brazos doblados por atrás y por arriba
de la cabeza y los hombros como salidos de lugar, y aullaba más fuerte que
lo que yo nunca había escuchado. Mi hermano estaba furioso y por un momento
tuve mucho miedo de que saliera de atrás del árbol y se fuera a pelear con
esos soldados cerdos. Pero se quedó, y cuando ya no estaban más, nos
levantamos y nos fuimos rápido para casa.
No nos cruzamos a nadie más. Los gritos se seguían escuchando, y las
explosiones, y el humo, pero por ahí no quedaba nadie. Llegamos a la puerta
de nuestra casa y escuchamos voces adentro. Mi hermano entró corriendo y yo
atrás.
Ahí estaban, los soldados, los soldados cerdos. Mi papá estaba en el suelo,
a un costado, con dos agüjeros enormes y rojos en el pecho y uno en un ojo
que no estaba más. Mi mamá estaba en otro rincón, desnuda, boca abajo, con
sangre en la espalda y en la cara. Había tres soldados encima de ella. Me
quedé paralizada. Mi hermano gritó hasta quedarse ronco y corrió como pudo,
con una pierna que se le doblaba para afuera, hasta donde estaban los
soldados con mamá. Dos de ellos se levantaron, uno le pegó un golpe
fuertísimo con la punta del arma y lo tiró al suelo. El otro salió. Volvió
con una piedra enorme. La levantó por arriba de la cabeza, y la dejó caer
sobre las rodillas de mi hermano. La volvió a levantar, y la tiró sobre su
espalda. Después volvieron adonde estaba mamá con el otro soldado. Mi
hermano tenía los ojos muy abiertos, miraba, y ya no gritaba. Cuando mamá
dejó de gritar, se levantaron. El soldado de la piedra la volvió a levantar
sobre mi hermano, y le aplastó la cabeza.
Después me vieron y empezaron a caminar para donde yo estaba...
Hoy nos levantaron cuando salió el sol. Hicimos una fila larga con todos los
sobrevivientes, y empezamos a caminar. Nos dijeron que vamos a estar un buen
rato caminando, que mejor juntemos fuerzas.
ESTAMPA DE LA EVANGELIZACIÓN DE LOS INDIOS KILMES LLEVADA A CABO POR LOS
ESPAÑOLES, RELATADA POR LA PEQUEÑA ANA, DE DIEZ AÑOS, AL CURA PROTECTOR QUE
LOS RECIBIÓ EN LA REDUCCIÓN DE LA SANTA CRUZ DE LOS INDIOS KILMES.
*Este relato es una ficción. No fue una ficción la masacre llevada a cabo
por los españoles sobre los pueblos originarios de América en general, y
sobre los Quilmes en particular. Ni fue ficción su heróica resistencia, ni
el exilio compulsivo de los sobrevivientes a la Reducción de la Santa Cruz
de los Indios Kilmes (eufemismo con el que se nombraban los campos de
concentración), lugar al que llegaron luego de una marcha forzada de 1200
kilómetros, desde Tucumán hasta la actual ciudad de Quilmes, adonde se los
sometió a un lento extermenio a base de represión y miseria.*
*Feliz Día del Aborigen Americano.* (19/04)
*Juan Baio*
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AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH
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*Algo habrán hecho***
24 de marzo de 2006
Algo habrán hecho, escuchamos sentenciar muchas veces.
Una frase que nos llega llena de rostros.
Llena de ideologías, opciones y prejuicios.
Llena de nombres anonimados,
De historias desaparecidas, de la mano de fabricantes de identidades.
Como si pudieran borrar las propias huellas.
Algo habrán hecho,
Sería bueno que a todos nos fuera dicho.
Porque no sólo indica nuestro andar,
Sino también aquellas huellas, que vamos dejando al pasar.
Algo habrán hecho
Porque peor sería no intentar nada,
Porque queremos ser habitantes de nuestro suelo.
Porque no necesitamos ser descubiertos, para saber quiénes somos.
Algo habrán hecho y dicho
Porque como dijo un indígena andino:
'no es tan difícil lo que decimos para que no nos entiendan'.
Algo habrán hecho
Y muchas más queremos hacer.
* **Marcos
Alemán*
AGENCIA DE COMUNICACIÓN RODOLFO WALSH
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*Esa voz viene seguramente de una persona, única, irrepetible como toda
persona, pero una voz no es una persona, es algo suspendido en el aire,
separado de la solidez de las cosas*.
También la voz es única e irrepetible, pero tal vez de un modo diferente del
de la persona: podrían voz y persona parecerse. O bien parecerse de un modo
secreto, que no se ve a primera vista: la voz podría ser el equivalente de
todo lo más oculto y más verdadero de la persona. ¿ es otro tú sin cuerpo el
que escucha esa voz sin cuerpo? Que la oigas realmente o la recuerdes o la
imagines, da igual.
Y sin embargo tú quieres que sea tu propio oído el que perciba esa voz, por
lo tanto lo que te atrae no es sólo un recuerdo o una fantasía sino la
vibración de una garganta de carne.
Una voz significa esto: hay una persona viva, garganta, tórax sentimientos,
que empuja en el aire esa voz diferente de todas las otras voces. Una voz
pone en acción la úvula, la saliva, la infancia, la pátina de la vida
vivida, las intenciones de la mente, el placer de dar una forma propia a las
ondas sonoras. Lo que te atrae es el placer que esta voz pone en existir: en
existir como voz, pero ese placer te lleva a imaginar de que modo la persona
podría ser tan diferente de cualquier otro cuanto es diferente su voz.
Un rey escucha. Italo Calvino
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*Voces, palabras, sonidos, mensajes, pensamientos, sentimientos, anécdotas.
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*La intención de contar, la necesidad de compartir , aunque sea desde el
anonimato, lo que todas y todos tenemos para decir.***
* *
*Para suscribirse o darse de baja envíe un correo a *
*agenciawalsh en yahoo.com.ar <agenciawalsh en yaho.com.ar> 1561724021*
*www.agenciawalsh.org *
*<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>*
* "LOS VIOLENTOS NO SON LOS QUE LUCHAN, SINO LOS QUE NOS OPRIMEN*
*NO A LA CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA SOCIAL."*
*<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>-<·>*
* "POR LA REDUCCIÓN DE LA JORNADA LABORAL CON AUMENTO SALARIAL*
*TRABAJAR MENOS, PARA QUE TRABAJEN TODOS.*
*NOS SACARON MUCHO, PUEDEN PAGAR"*
Campaña Nacional por la Reducción de la Jornada Laboral
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*LIBERTAD A LOS PRESOS POLÍTICOS DE ARGENTINA*
*Y A TODOS LOS LUCHADORES EN EL MUNDO.*
* *
*LIBERTAD A LOS 5 HEROES CUBANOS, *
*PRESOS EN LAS CARCELES YANQUIS*
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------------ próxima parte ------------
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