[AW] LA REVERENDA NAZI H.deP. ERNA WALLISCH SADICA CARCELERA LA BRUJA DE HITLER
Adolfo L. Zanger
adolfoz en uolsinectis.com.ar
Vie Feb 29 20:01:19 CET 2008
ERNA WALLISCH TENIA 86 AÑOS
Murió la "diabla de Majdanek", sádica carcelera del nazismo
Por: <mailto:sociedad en clarin.com> Gemma Serra
Fuente:BERLIN ESPECIAL PARA CLARIN
Lunes 25 de febrero de 2008
Era investigada por la Justicia de Viena.
Y la buscaba desde 2000 el Centro Wiesenthal.
<javascript:Popup('http://www.clarin.com/servicios/galeria/?notaId=1541436&m
tmTipo=Imagen&mostrar=837812','fotos','900','650','yes','yes');> LA BRUJA
DE HITLER.
OTRO DE LOS APODOS CON QUE SE CONOCIA A WALLISCH.
Tenía un aspecto frágil poco emparentado con sus apodos y su pasado.
Erna Wallisch murió a los 86 años sin purgar por los crímenes cometidos más
de sesenta años atrás, cuando era carcelera del campo de concentración nazi
de Majdanek, en Polonia.
Ni las denuncias del Centro Simon Wiesenthal de Jerusalén ni los testimonios
de sus víctimas fueron suficientes para movilizar a tiempo a la Justicia
austríaca.
Apodada "la diabla de Majdanek" o "la bruja de Hitler", falleció en un
hospital de Viena apenas un mes después de que la fiscalía se decidiera
finalmente a reabrir el caso de esta mujer a la que los confinados del campo
de exterminio describían como especialmente sádica con bebés y embarazadas.
Una guardiana del campo de exterminio nazi que golpeó hasta la muerte a
presos ante sus familias, pero contra la que la Justicia austríaca argumentó
hasta enero pasado no tener pruebas concluyentes.
"Era como una abuelita inocente", la describió Guy Walters, el historiador
británico que dio con su paradero en octubre 2007, en el barrio de
Kaisermühlen, simplemente consultando la guía telefónica de la capital
austríaca.
La abuelita inocente lo atendió con aspecto de no entender nada.
Walters la llamó por su nombre, el mismo que constaba en la placa junto a su
puerta, y ella admitió que había sido entre octubre de 1942 y enero de 1944
la guardiana de ese campo construido por los nazis en la Polonia ocupada.
No dio la menor muestra de remordimiento y se limitó a repetir lo de
siempre: que no había cometido actos inhumanos, sino cumplido con su
obligación.
Durante décadas Wallisch, madre de dos hijos, había llevado una existencia
sin sobresaltos en su casa de Viena.
A partir de la visita de Walters dejó de atender al teléfono.
De pronto se precipitaron los acontecimientos y las pistas a las que nadie
había atendido hasta entonces cobraron relevancia, también para las
autoridades austríacas.
A Wallisch, nacida en Alemania, se la había requerido como potencial
criminal nazi en los 60 y los 70.
Sirvió primero en el campo de concentración de mujeres de Ravensbrück, en
Alemania, y luego en Majdanek, en Polonia, donde se ganó a fuerza de sadismo
el apodo por el que la recordaban sus víctimas.
Pero no se le llegó a abrir juicio por falta de pruebas concluyentes.
De nada sirvió tampoco que en 2000 se la incluyera entre los siete primeros
puestos de la Operación Útima Oportunidad del Centro Wiesenthal, fundado por
el famoso "cazanazis" austríaco.
Es decir, la lista de los criminales aún por juzgar, ya sea por falta de
pruebas o por no haber logrado ubicarlos.
Otro "cazador de nazis", el israelí Efraim Zuroff, requirió en 2006 a las
autoridades polacas y austríacas que se la juzgara y sustentó su petición en
nuevos testimonios.
Finalmente, en 2007, el Instituto Polaco para la Memoria aportó los nombres
de otros cuatro sobrevivientes de Majdanek.
Esos testimonios completaron el retrato de Wallisch: la carcelera encargada
de seleccionar a los confinados en el campo, que aterrorizó a mujeres y
chicos, en el tramo hacia las cámaras donde se las asesinaba con el gas
Zyklon B.
Walters juntó las piezas, consultó la guía telefónica e hizo lo que las
autoridades austríacas no habían hecho hasta entonces: presentarse en la
puerta de su casa.
Con todo el material, informes de Jerusalén y declaraciones de los testigos,
logró que la fiscalía reabriera el caso el mes pasado.
Demasiado tarde para confrontarla con un tribunal y con los testimonios de
sus víctimas. "La diabla" murió el sábado 16 en un hospital de Viena, según
comunicaron este fin de semana las autoridades austríacas.
"Erna Wallisch y su familia pueden agradecer a los anteriores gobiernos
austríacos que por culpa de sus negligencias haya muerto sin ser juzgada
quien fue guardiana del campo de exterminio de Majdanek y de Ravensbrück",
constató el viernes el Centro Wiesenthal en un comunicado emitido desde
Israel.
Asesinatos al son del vals
El campo de exterminio de Majdanek, al sudeste de Varsovia y cerca de la
ciudad de Lublin, fue construido por orden de Hitler en octubre de 1941,
paralelamente al de Auschwitz.
Inicialmente se pretendía recluir ahí a unos 50 mil presos soviéticos, pero
con el avance de la guerra llegaron a ser más de 70 mil.
Hasta la liberación del campo, en julio de 1944 por parte del ejército ruso,
se calcula que fueron asesinados ahí unos 230 mil presos, entre ellos 100
mil judíos.
Hoy funciona allí el Museo Estatal de la ciudad de Lublin
( <http://www.majdanek.pl/> www.majdanek.pl).
La historia negra de Majdanek está relacionada con una fecha, la del 3 de
noviembre de 1943.
En apenas veinticuatro horas, en las afueras del campo las SS mataron a unas
43 mil personas, entre ellos 18 mil prisioneros.
Por los altavoces sonaron durante todo el día valses vieneses para
amortiguar los gritos de las víctimas.
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